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SOCIEDADE GALEGA DE ENDOCRINOLOXÍA E NUTRICIÓN
Sociedade Galega de Endocrinoloxía e Nutrición Fundación de Endocrinología y Nutrición Gallega
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Consideraciones sobre las dietas para adelgazar

Durante prácticamente toda la historia de la humanidad, los seres humanos han tenido que sobrevivir en condiciones de falta crónica o frecuente de alimentos. Estábamos condicionados por el clima, por las plagas, por múltiples factores, ajenos a nuestra capacidad de control, que determinaban periódicamente la aparición de hambrunas. En estos períodos de hambruna sólo sobrevivían los que estaban genéticamente mejor capacitados. Como consecuencia de esto, el cuerpo humano está diseñado para almacenar, en forma de grasa, todas las calorías que comemos en exceso, y, cuando existe una reducción en la cantidad de calorías de la dieta, reduce automáticamente el metabolismo basal, para poder preservar todo lo que pueda esas reservas energéticas.

Cuando mantenemos de forma prolongada un comportamiento en el que comemos más calorías de las que gastamos, acabamos acumulando unos depósitos de grasa excesivos, lo que se acaba traduciendo en la aparición de obesidad. Es muy variable, de unas personas a otras, la capacidad para desarrollar este acúmulo de grasa, pero lo que es invariable es que todas las personas obesas lo son por ingerir más calorías de las que gastan. Esto no implica necesariamente comer mucho, sino “simplemente” comer más de lo que se gasta, y se puede gastar muy poco.Teniendo en cuenta lo anterior, resulta evidente que para poder adelgazar es necesario invertir la ecuación, y conseguir gastar más calorías de las que comemos. Es frecuente querer adelgazar de forma rápida y sin esfuerzo y en esto, que es casi imposible, es en lo que se basan las denominadas dietas milagrosas, que en general intentan convencernos de que con determinados comportamientos en los que se nos deja comer libremente un determinado producto, o una serie de productos, pero no otros, perderemos peso de forma rápida, eficaz y sin pasar hambre. Frecuentemente estas dietas se acompañan de una serie de productos que es “necesario” comprar para que la dieta sea más “adelgazante”.

Una cosa es adelgazar, y otra es perder peso por desnutrición, que es lo que generalmente sucede en las dietas milagrosas de las que hablamos.

No intentaremos hacer una descripción crítica pormenorizada de las diferentes e insanas dietas milagrosas, pero sí nos gustaría señalar una serie de hechos a considerar a la hora de adelgazar:

Una cosa es adelgazar (perder peso a expensas de perder grasa) y otra perder peso por desnutrición, que es lo que hacen generalmente las dietas de las que hablamos.

  • No se debe pretender solucionar, en pocas semanas, un problema generado a lo largo de meses o años.
  • La velocidad adecuada de adelgazamiento nunca debe ser superior a un kilogramo semanal. Pérdidas de peso mayores son generalmente perjudiciales para el cuerpo.
  • Una dieta de adelgazamiento debe empezar siempre por modificar adecuadamente nuestros hábitos higiénico-dietéticos.
  • Una dieta de adelgazamiento siempre debe de estar formada por alimentos de todos los grupos, en la cantidad adecuada, dándole así el carácter de equilibrada.
  • La afirmación, muy difundida, de que mezclar determinados alimentos hace engordar más, y por lo tanto es mejor no mezclar alimentos de diferentes naturalezas, carece de todo fundamento científico. De hecho, es ridícula. El cuerpo humano está muy bien diseñado, y es capaz de separar los diferentes nutrientes, durante los procesos digestivos, y destinar cada uno a su función específica.
  • Es más, volvemos a insistir, una dieta de adelgazamiento debe de ser equilibrada. Lo que engorda en una dieta son las calorías de la misma.
  • En España, y en la Unión Europea, sólo existe en la actualidad un fármaco legalmente autorizado y con la indicación de tratamiento de la obesidad. Cualquier otro producto, aunque sea de venta en farmacias, no ha demostrado eficacia real en el tratamiento de la obesidad y no tiene la autorización del Ministerio de Sanidad para su comercialización como tratamiento de la obesidad